
Cómo elegir la lámpara de infrarrojos adecuada para su baño
Lo importante es saber que una mayor potencia no siempre significa un mejor resultado. Veo esto constantemente: alguien compra la lámpara más potente que puede encontrar y la coloca en un baño muy pequeño. Al principio funciona bien durante unos treinta segundos, pero luego la lámpara comienza a encenderse y apagarse repetidamente, ya que hay demasiado calor para ese espacio tan reducido. Eso acelera el desgaste de la lámpara mucho antes de lo esperado.
Elegir la potencia adecuada
Todo depende del espacio que quiera calentar. Si tiene un baño pequeño, de menos de 4 metros cuadrados, una lámpara de onda corta de 400-600 vatios suele ser suficiente. Estas lámparas son ideales porque calientan directamente a la persona, en lugar de intentar calentar todo el aire del baño.
Para baños de tamaño mediano o grande (entre 6 y 10 metros cuadrados), probablemente necesitará una lámpara de 800 o 1200 vatios. Si usa una potencia insuficiente, la lámpara seguirá funcionando a toda marcha, sin lograr alcanzar la temperatura deseada. Eso acelera el desgaste del filamento de la lámpara.
Cuidado con los cables eléctricos
Claro, una lámpara de alta potencia calenta más rápido. Pero también consume mucha más energía desde el panel eléctrico. Antes de comprar una lámpara de alta potencia, revise sus cables eléctricos. Si intenta conectar varias lámparas de 1000 vatios en un circuito antiguo, es probable que se sobrecargue el circuito. No es precisamente lo que quiere cuando sale de una ducha caliente.
El problema de los puntos calientes
Existe un equilibrio entre la potencia de la lámpara y la comodidad. Las lámparas de alta potencia calientan rápidamente, pero pueden ser demasiado calurosas si están demasiado cerca. Si coloca una lámpara de gran potencia en un espacio pequeño, habrá puntos calientes intensos, lo cual no es nada agradable.
Considere la altura del techo. Una lámpara de 600 vatios a 2.2 metros de altura suele resultar mucho más cómoda que una lámpara de 1200 vatios en el mismo lugar, en un espacio reducido.
Al comprar una lámpara, tenga en cuenta el volumen total del espacio, no solo el área del suelo. Eso marca una gran diferencia.